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La
finalidad de un estudio de Feng Shui es valorar las condiciones energéticas de
un espacio, diagnosticar su estado (desvitalizado, geopatógeno, armónico o sano)
y restablecer su equilibrio energético, armonizando los espacios que lo
requieran.

El
Entorno
Evaluación de peligros por radiación electromagnética o campos eléctricos.
El Interior
Estudio de las influencias geobiológicas del subsuelo (venas de agua y red
Hartmann) y geopatías.
Estudio de la distribución, el diseño, los colores y los materiales.
Los habitantes
Estudio de sus tendencias energéticas y posibles correlaciones con síntomas
y enfermedades debidos a influencias medioambientales, inquietudes y
preferencias personales.
Evaluación del
tipo de persona interiormente.
¿Vivimos en una casa sana?
No nos damos cuenta, pero vivimos inmersos en un mar de radiaciones que afectan
a nuestra salud física y mental. Y no sólo estamos hablando de los grandes
postes eléctricos y de los teléfonos móviles. El sol y los polos terrestres, por
ejemplo, generan radiaciones solares y magnéticas.
La naturaleza, el espacio físico que nos rodea, está en
continuo movimiento. Y no sólo por fuera, también por dentro. Las placas
terrestres, las fallas geológicas y las aguas subterráneas se mueven lentamente
a muchos metros por debajo del suelo que pisamos. Y también generan energía.
Hace ya miles de años que el
hombre es consciente de ello.
Los romanos elegían cuidadosamente el espacio para que sus
ciudades pudieran florecer y los egipcios orientaban sus construcciones en
función de las radiaciones naturales (la disposición de sus pirámides obedecen a
complejos cálculos astronómicos). También los templos y catedrales cristianas se
levantaron en lugares “estratégicos”.
Ahora, los científicos expertos en Geobiología han demostrado
no sólo la existencia de una red energética que cubre la superficie de la tierra
sino que hay una relación directa entre nuestra salud y el lugar donde vivimos,
trabajamos y dormimos. Un espacio atravesado por una tupida red de líneas de
energía.
La Red Hartmann
El doctor Hartmann ha dado carácter de ciencia a la
Geobiología. Sus estudios comprobaron la existencia de unas líneas energéticas
que emanan del subsuelo y forman una especie de cuadrícula invisible a la que se
ha llamado “Red Hartmann”.
Estas paredes de energía pueden detectarse a más de 2.000
metros de altura y afectan tanto a espacios exteriores como interiores. Su
intensidad y densidad son variables, pero se ha comprobado que se repiten cada 2
ó 2,5 metros y miden unos veinte centímetros.
Aunque los seres vivos toleramos sin problemas aparentes la
presencia invisible de estas líneas, sí pueden aparecer problemas de salud
cuando nos encontramos en sus puntos de intersección. Y más aún cuando su
presencia coincide con otros focos de contaminación como son los postes de
energía eléctrica o las venas de aguas subterráneas.
Casa sana, mens y corpore sano
Cuando compramos o construimos una casa nos preocupamos por
muchos detalles, pero pocas veces nos preguntamos qué hay a nuestro alrededor y
tampoco sentimos curiosidad por saber qué hay debajo del suelo que estamos
pisando y en qué medida eso puede afectar a nuestra salud.
¿Vivimos en una casa sana? ¿Nos levantamos con dolor de cabeza
o con sensación de cansancio? ¿Tenemos jaquecas o problemas de sueño? Aquí van
algunas pistas para ventilar nuestro hogar de energías negativas.
Contaminación
eléctrica y electromagnética
Está claro que el hombre no podría vivir sin la energía
eléctrica, pero ¿nos hemos parado a pensar en el uso exagerado que hacemos de
ella?
Todos los aparatos eléctricos generan ondas de energía que nos
afectan en mayor o menor medida. El ordenador, el televisor, el equipo de
música, el micro-ondas o el teléfono móvil, por citar sólo algunos aparatos,
conviven en nuestro hogar creando una imperceptible sopa de ondas que muchas
veces puede resultarnos indigesta.
La solución, hacer un uso racional de la energía y apagar
luces, televisores… que no vayamos a usar.
Grietas, humedades y olores
La presencia de estos típicos “problemas domésticos” puede
deberse a la presencia de venas de agua subterráneas, fallas del subsuelo y
otras “anomalías naturales”.
En estos casos es conveniente airear bien el ambiente y
purificar las salas con la luz del sol, aunque si el fregadero o el baño están
situados sobre corrientes subterráneas, será difícil resolver el problema de
forma permanente.
La cama
Es el lugar más importante de la casa y no es demasiado
exagerado afirmar que sobre ella pasaremos casi un tercio de nuestra vida. Por
eso hay que cuidar especialmente su ubicación. Importa poco que existan
corrientes energéticas en lugares de paso como pasillos o estancias poco
frecuentadas, pero la cama debe permanecer en una zona de la casa aislada de
cualquier tipo de radiación.
Si bien las líneas de la Red Hartmann no son nocivas por sí
solas, sus efectos pueden verse agravados por la presencia de aparatos
eléctricos como radios, despertadores o teléfonos en la cabecera de la cama. El
televisor, cada vez más frecuente en los dormitorios, debe situarse lo más
alejado posible o eliminarlo.
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